CUANDO NO TIENES LOS PIES EN LA TIERRA

Hoy día, es común encontramos con personas que No tienen los pies en la tierra, y la verdad no hay que criticarlos porque si bien es cierto que ellos están siendo influenciados por esta nueva era de lo irreal, de las redes y sus “mentiritas”, de la ambición y el poder, de lo superfluo, del lujo para marcar un estatus social y miles de cosas más que se han desarrollado  en  este  nuevo y devorante mundo en el que vivimos, también es verdad que gracias a personas así, podemos hacernos conscientes de este fenómeno a tiempo y darle una paradita antes que llegue a nuestras vidas y nos  despegue de la madre tierra.

Hoy te contaré la historia de una pareja amiga que por un momento largo de sus vidas dejaron de tener los pies en la tierra para vivir su momento de fama y dinero a tal manera que perdieron absolutamente todo, incluso a los amigos.

Ana y Carlos son unos amigos viejos de mi familia, que tenían una vida normal; con ellos hacíamos parrillas, bailábamos tambores, establecíamos conversaciones donde las carcajadas eran nuestro mejor pasapalo, jugábamos cartas; hasta en los momentos malos como la muerte de alguien a ellos les veías al pie del cañón dando su mejor apoyo de condolencias, eran super solidarios y para hacer favores ni se diga, sinceramente eran increíbles personas, hasta que un dia les llegó un golpe de suerte laboral y de la noche a la mañana ya habían hecho tanto dinero que habían salido por cuenta propia de nuestro circulo social, ahora pertenecían a clubs privados, a un mundo de personas altamente adineradas que no tomaban busetas sino que tenían a su disposición un avión personal; se vestían de las más costosas marcas, viajaban por el mundo, tenían chef privado, fiestas con Moet Chandom y pare de contar el derroche de lujos. Pero todo esto los alejó de mi familia, de su esencia como seres humanos, de Dios, de la vida normal a tal punto que te los encontrabas por la calle y ni un cálido saludo recibías, hasta sus carcajadas se les había reducido en un mínimo movimiento de boca que no sabias descifrar si era el BOTOX que les había paralizado las sonrisas o si era la incomodidad de ver a sus viejos y humildes amigos.

Para resumir el cuento, por muchos años no pudimos compartir con ellos porque lamentablemente habían decidido despegar de la tierra y de sus raíces y no precisamente para la casa de Dios sino para una vida diferente con aromas de ambición. Por todo lo que te estoy relatando mi familia y yo, ya no éramos importantes para sus vidas, asi que más nunca le vimos las caras, hasta un dia que nos enteramos que su economía estaba casi pisando la ruina y que hasta pastillas para dormir tomaban por el estrés que atravesaban. Sin embargo, seguimos sin tener ni siquiera una llamada de cumpleaños de su parte, pero como en la vida todo lo que sube baja y todo lo que baja sube, no les quedo otra cosa que volver a buscarnos.

¿Y qué paso luego?

 Volvieron a la casa de mis abuelos, bajaron su cabeza y  nos contaron la difícil situación que atravesaron por temas de la  inestabilidad económica del país; también nos dejaron saber que debían mucho dinero, que sus nuevos amigos le habían dado la espalda, que estaban muy deprimidos, que  iban a sacar a los chamos de los colegios privados, que tuvieron que vender varias propiedades por cubrir compromisos de pago,  en fin,  escuchamos todo el cuento,  pero lo que más me  llamó  la atención es que nos  PIDIERON PERDÓN,  diciéndole a mis abuelos estas palabras: “ Francisco e Hilda, ustedes  sí que son unos  buenos amigos,  que a pesar que nos alejamos de ustedes,  hoy nos reciben con el mismo café en su casa, de corazón  discúlpennos  por habernos distanciado tanto, la verdad no sé qué nos pasó, creo que  NO TENÍAMOS LOS PIES EN LA TIERRA y  por esa razón nos perdimos de seguir cultivando la amistad con ustedes”.

Yo estaba que me enervaba la sangre de la rabia, no podía entender como mis abuelos con el mismo cariño los habían recibido nuevamente en su casa, sin embargo aprendí UNA LECCIÓN MÁS,

*SABER RESPETAR LOS PROCESOS DE LOS CADA QUIÉN Y POR SUPUESTO A PERDONAR.

En estos momentos que atravesamos a nivel mundial con el tema del Coronavirus, me parece preciso que todos reflexionemos y sepamos que NO es malo evolucionar económicamente, para nada; al contrario, la prosperidad es algo que debemos gozar todos los seres humanos y no solo hablo en el plano material sino precisamente en la salud, en las familias abundantes, en los amigos y sobretodo en la humildad y la humanidad. Mientras más tenemos, más debemos ser agradecidos y darle el justo honor a lo que nos hizo crecer.

Gracias a la historia de Ana y a Carlos, pero sobre todo a la nobleza de mis abuelos, yo aprendí algo que quiero compartirlo con ustedes. Cuando te llegue esa evolución económica por la que tanto trabajastes:

⭐️ Hay que Equilibrar los golpes de suerte

⭐️ Hay que pedir perdón cuando sabemos que lo hicimos mal

⭐️ Sobre todo hay que aprender a ser Humano y no olvidarse de dónde vienes ni quiénes eran tus amigos

⭐️Aprovecha la brecha buena para enraizar tus valores en la tierra

⭐️ Y no puedes permitir que nada ultra wao, te suba el ego, date cuenta que en estos momentos todos somos iguales y que al final del Camino el nuevo mundo que está por empezar persigue la idea que seas naturalmente tu y que las palabras COMPASIÓN Y COMPARTIR se pongan de moda.

⭐️ Ahhhhh y algo que no puedo pasar por alto es NO juzgar los procesos de cada amigo.

Nos vemos la próxima semana

Les envío Besitos Empalagosos. 👄👄👄