Encuéntrale  la parte Positiva a tu dolor

Era un Lunes 9 de Agosto del año 2010, cuando viví uno de los peores días de mi vida, recuerdo que era el cumpleaños de mi esposo y yo tenía 30 semanas de gestación y ese día el médico quien llevaba mi embarazo me preguntó: “ ¿Quieres saber la verdad o la mentira?”.

Aquí te relato la historia …

Todo comenzó el fin de semana previo a ese mencionado “lunes 9”, cuando yo había empezado a sentir mucho dolor de vientre e iba al baño a cada segundo, la beba estaba extraña, la barriga se movía bruscamente de un lado a otro y me daban dolores super fuertes, pero mi inexperiencia de primeriza no sabía que se trataban de contracciones. Lo cierto es que por esos malestares yo le escribí a mi ginecobstetra y el me envío hacer un examen de orina y me dijo que le pasara un texto cuando me dieran los resultados y tal cual como me lo ordenó yo lo hice y lo llamé 4 horas luego para leerle el examen y al escuchar el resultado me contestó que todo estaba bien, que tomara una pastilla llamada Duvadilan y que si me sentía otra vez así, que nos veíamos el Lunes en su consultorio. Pero, aunque yo seguí las indicaciones al pie de la letra, pasé un fin de semana muy mal y en cama hasta que el lunes a primera hora le dije a mi esposo que me llevara de inmediato a la clínica porque yo no me sentía bien.

Cuando llegamos al consultorio del doctor, haciéndome el eco de rutina, recuerdo claramente que me dijo: “Yerling ya no tienes líquido amniótico, por qué no me dijiste que estabas perdiendo líquido?”, se podrán imaginar que mi respuesta no fue nada simpática (¡cómo se le ocurría a el que yo sabía diferenciar el orine al líquido amniótico, por favor!), Seguidamente me trasladaron a la sala de emergencia y allí empezó la película de terror. Exámenes iban y venían, hidratación endovenosa, tenía 5 enfermeras encima de mí, un montón de aparatos conectados a mi barriga, hasta que regresó el doctor y delante de mi suegra y esposo me dijo: “¿Quieres saber la verdad o la mentira? “Y yo le contesté con lagrimas en los ojos: “la verdad doctor” y fue allí cuando me dijo que mi hija había que sacarla y que seguro no iba a sobrevivir porque en Venezuela no existía alta tecnología en equipos para ese tipo de neonatos, recuerdo que le grité horrible y le dije que no me la iba a sacar y que mi hija si iba a vivir.

Con profundo dolor, rabia y angustia le dije a mi esposo que me buscara otro médico y que me trasladara de clínica; mi suegra estaba devastada y aun así me tomó de la mano y comenzó a orar conmigo. Para resumir el cuento, me cambié de clínica y de médico por supuesto y Alondra fue ofrecida a la Virgen Del Valle y a la Virgen de Lourdes y fue gracias a la FE y a la ORACIÓN diaria que mi hija llegó sanita al mundo 8 semanas luego de ese episodio.

Seguro ustedes se preguntarán en este momento ¿Y cuál fue la parte positiva de todo esto?

Sin duda alguna mi acercamiento a Dios y el rescate de la Fe, desde ese día aprendí a orar, a rezar un rosario, a bajar mi cabeza y pedirle perdón a Dios por tanta frialdad con él, a confirmar que si existe y que además nos ama infinitamente. Gracias a ese dolor me reconcilié con el  Chivuíto y empecé a ir a misa los Domingos, me Volví más sensible a sus actos y a sus cantos, a sus mandamientos y hasta aprendí a escuchar sus peticiones. Hoy día con orgullo hablo de esta situación y por supuesto de lo que ha sido Dios en mi vida y todas las enseñanzas que he tenido a su lado. Hasta me ayudó a sanar el resentimiento por el doctor.

Nota: Cabe destacar que yo crecí en un hogar católico, pero no practicante y para mí era normal ir a la iglesia solo para festejar bodas, bautizos, comuniones o misas de difuntos, también era natural rezar un padre nuestro una vez al año y pare de contar la escasez espiritual con la que contaba, así que mi acercamiento a Dios era nulo, hasta que pasó este día. Te puedo decir que yo tengo la raya del medio de cuando hacen las comparaciones fotográficas del antes y después de las personas con este episodio, por eso insisto que si estas leyendo mis líneas le encuentres la parte positiva a cualquier dolor por el que estés o hayas pasado.

 Hoy te escribo con propiedad de esta historia beneficiosa que tuve en mi vida y vuelvo a insistirte que si estas atravesando un momento de dolor, acércate a Dios y pídele con fe que te ayude a superar esa circunstancia y que en algún momento puedas también dar tu testimonio de cuál fue la parte positiva de aquel dolor.

Nos vemos la próxima semana y no dudes en escribirme si deseas compartir tu historia.

Les envío Besitos Empalagosos 👄👄👄